sábado, 1 de noviembre de 2008

una gran decisión documentada

Es trágico
tener que decidir
si comer

o no comer

este fantástico
helado

de chocolate

granizado

con pedacitos de óreo
y dulce de leche.

Es trágico tener que decidir dejarlo.

Pero finalmente, no... me quedé con el pote de crema helada.



Bellísimo momento. Tengo helado en mi naríz y mis dedos cubiertos del viscoso líquido marrón dulcísimo.



(Este relato es ficcional desde que tuve que decidir en adelante. El caso real es que tenía cuatro sabores y los comí prolijamente con cucharita y sin ensuciar, a los cuatro. Pero el condimento dramático me pareció pertinente.)

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