miércoles, 1 de diciembre de 2010

y aquí se disuelven las arpías

Clic clic clic



se confunden las lágrimas con el líquido azulado



sudor, el calor es terrible

alcohol en la sangre, quiero impregnar mis tejidos en alcohol y así perecer, permanecer inmutable, entrar en coma, endurecerme, convertirme en una muestra médica más

las lágrimas por la pena de no merecer una vida así

el carmín corrido, los ojos llorados

tu perfume en mi piel ya no existe más


clic


ahora todo es alcohol


lágrimas y alcohol

las lágrimas de las cosas que sudan el vapor contenido en ese cuarto


clic clic

Doctor:

hoy me desperté tarde, quise levantarme pero el cuerpo no me respondía, cerraba los ojos y soñaba, me daba vueltas y sentía mucho placer. Supe que en mitad de la noche debo haber soñado algo horrendo porque me acuerdo de haber sentido el cuerpo duro y pesado, como herido de muerte. Sé que en algún momento soñé con mi abuelo muerto en esa casa, soñé con esa casa y con ella, con mi abuela, y estaban los dos, ahí, y yo, y todo era extraño, y antiguo, como hace años. Te extraño... digo, quería desperarme y no podía, pero tenía, tenía que poder levantarme, pero el cuerpo me pesaba, como si estuviera relleno de algún líquido denso e incendiable, muerto. Y quería estar acá y realmente, REALMENTE, no podía. Sé que los sueños.... pero no, es que realmente no podía. No podía... no podía más.



Cuando recordé el encierro, lo relacioné con el color azul y pensé en esa imagen de esa película: un hombre recostado en una bañera tomando su dosis de láudano, luego aparetemente moría y no lo hacía, no, pero la escena anterior me volvía una y otra vez a la mente, es constante en mi infancia de lecturas y viajes muchos, pero era esa imagen, esa imagen, el láudano, el color azul, el agua, el sopor, el encierro, la muerte, la locura, la mente que viajaba a miles de kilómetros luz, la sed, la sed, la sed, el alcohol...


(desear ser continuidad)


clic clic clic


Y cuando todos los días se vuelven azules, escucho mucho más el sonido de mi sangre bombeandose por mi sucio torrente sanguíneo, deseando drenarlo, deseando macerarlo (y cocerlo lentamente?) y mantenerme ahí, intacta, azul, peligrosamente inflamable.

2 comentarios:

Galina dijo...

"el carmín corrido, los ojos llorados", hermosamente triste.

Hola :)

Meliquina. dijo...

hola y gracias!