No es que sólo sea el recuerdo de tus besos...
...tu aliento tibio en mi nuca...
.... tu sonrisa....
No es que sea tu manera de hablar y de moverte....
lo que me gusta tanto....
Es sólo que te necesito,
que íntimamente es tu voz,
tú música,
tu pelo,
tus ojos chispeantes,
tu cuerpo,
en fin,
tus formas dalinianas
las que me excitan.
Es tu música,
hijo mío,
la que me lleva...
¡quién fuera virgen para decirte esas palabras,
hijo mío!
Es tu forma de ser la que tantas inquietudes me ha traído en estos meses!
Son tus palabras las que me han dado fe!
Eres tú, imbécil, el que he ha hecho esperarte!
Para ver, si ahora, podemos, una vez más, intentarlo....
En fin,
muchacho,
eres lo que eres
y siendo lo que soy
te necesito.
Es así
que íntimamente
me devora la incertidumbre
de madrugadas enteras
esperando que aparezcas
para animarme a decirte hola.
En fin,
mi querido,
en fin que esto se acaba,
en fin que no soporto hasta que vuelva a cruzarme con vos,
ahora sí,
en incertidumbre.
Al fin,
te lo he dicho,
me encantas,
me conmueves,
me aniquilas.
Necesito verte...
necesito que estés acá.