miércoles, 1 de octubre de 2008

¿Qué se puede hacer?

¿Qué se hace cuando ese algo te pica el estómago, cuándo después de casi tres años se te da, eso, que alguna vez quizás soñaste?

¿Porqué? Quien crea en casualidades, que me mienta. Nada puede ser casual, en este momento de mi vida.

Es todo tan hermoso, por veces, tan irreal, y a su vez tan concreto y cotidiano que me confunde, una vez más, realidad con fantasía.

La realidad, ¿es saberse ahí, tan cerca de él, y sin poder decir ni hacer nada?

¿Es recordar y admitir que siempre me gustó, y que nunca imaginé (imaginaba la pobre niña Sole de antes, esa del Yo, no la del devenir de hoy) que podría yo tener un simple relación con él?

Porque así de simple soy, así de tonta fui, si no lo soy hoy aún.

Porque no puedo evitarlo, porque el cuerpo es mucho más sabio que la razón, y porque mis sueños me lo confirman: soñar con alguien es un privilegio reservado a pocos,

tú, mi querido que no lo sabe, lo eres.

¿Y porqué, preguntarán muchos, sigo tímida, como antes? ¡Porque sí, porque sigo siendo algo de antes! Pero esta vez, como ya lo dije en algún mail, estoy cambiada.

Quiero algo!


(jaja, nunca me imaginé a mí haciendo esta gronchada, pero es así, me está ganando la realidad, el devenir, primero, este blog, segundo, la primavera!)

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