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viernes, 21 de agosto de 2009

Encontrar

¿Qué podés hacer cuando constantemente sentís esas ganas terribles de matarte, de desaparecer, de irte? Pero sabés que sola implica una situación peor aún. No puedo estar sola. Me muero de frío. Me muero de terror, de lástima. De desamparo. Ay, me aturdo. Los oídos me zumban. Me bulle el estómago. Me siento muerta. Sola. Como siempre mi nombre tiene un reconocimiento con esta palabra: sola.
Me siento terriblemente sola. Necesito a alguien a mi lado. Me voy a morir de tristeza. No puedo seguir más con mis actividades. No puedo seguir viviendo y sufriendo como si fuese una moneda corriente en mi vida.
Cuando te sentís sola. Eternamente sola. Siempre sola. Cuando te quedás sola con vos misma y no te aguantás. Y querés morirte. Y desaparecer del mapa. Porque ni vos te aguantás.
Porque estás sola. Lo amás, es hermoso ese sentimiento. Pero no podés hacer nada. Ni siquiera hablarlo con nadie. La soledad es un estigma. No te aguantás. No querés estar más sola. Y seguís sola, porque todos están con alguien más. Y vos no. No te soportás. No soportás tus palabras, tus ganas incontenibles de llorar. Necesitás un abrazo. Y te vas de tu casa para que tus viejos no te sigan malcriando y cuando estás sola, te das cuenta de que eran los únicos que estaban con vos. Y querés morirte. Porque no soportás la soledad. Y la angustia. Y amás demasiado y no podés expresarlo. Y eso se torna angustia. Y te odiás a vos misma por la cursilada del amor.
Lo amás, querés estar con él. Pero eso parece no poder pasar. Y te quebrás. Y ya nada tiene sentido para vos. Porque sin amor no tiene nada sentido. Y el amor se trunca. Queda ahí, roto. Muerto. O agonizante. Y parece que no hay nada capaz de levantarte.
Y odiás tu nombre. Y tu forma de ser. Y tu cursilería de enamorarte. Y odiás (y amás a la vez) el porqué no le di bola a cualquier imbécil que se te cruzó en el camino. Y no, porque vos lo amás a él. Más allá de que él no te ame. Vos lo amás y el amor es lo más grande, el amor exige sacrificios. El amor exige un autosacrificio. Pensás que tenés que morirte por ellos. Por ese amor no correspondido. Para no hacerle más mal a nadie, ni siquiera a vos.
Odio esta existencia de sufrimiento. No puedo dedicarle energía a nada, si no puedo llevar mi amor a ningún puerto. ¿De qué me sirve vivir si no es en el amor?
Te sentís sola y deseas que él sepa que lo amás. Para decidir qué hacer con tu vida. No vale la pena seguir así. Qué sentido tiene. Si todos los días son iguales.
A mí ningún hombre me ama. Les caigo simpática. Les resulto linda (no sé qué ven). Pero no me aman. Por alguna razón soy una persona a la cual es imposible amar. Soy la amiga eterna. Nunca va a tener corazón para mí, nadie. Misteriosamente estoy segura de eso. Estoy condenada a portar mi maldito nombre toda la vida. Y la estirpe maldita de mi familia, el estigma de mi educación y los traumas y miedos que he recibido y criado. Maldita sea, porqué no puedo ser felíz? De qué mierda puede servirme una carrera universitaria, una obra, lo que sea, cuando no me siento vivir.Sólo quiero amar. Amar y ser amada. ¿Por qué yo no puedo recibir eso? ¿Por qué siempre le erro al camino más bello? ¿Por qué siempre sola, exceptuando la carga de mis viejos? No los aguanto más, y sin embargo hoy estoy acá, en su casa, porque sabía que sola allá en el departamento no podía estar. No puedo estar sola. No quiero hacer pavadas. Pero no tolero más. No aguanto más vivir sin amor. Necesito tener fe, encontrar belleza, pero por dios, en dónde buscarla?

jueves, 6 de noviembre de 2008

Chocolatosa

Mis piernas están recostadas contra la almohada. Tu dedo sube por mis pies y llega a mi rodilla. Acercas lentamente tu rostro a mi naríz y me besas. Yo estoy cubierta de chocolate. Te deleitaste con el chocolate de mi boca y ahora sos felíz. Ha sido una noche especial. Has decidido dejarme por regalo una gran barra de chocolate que hemos compartido en la cama. "No te vayas hoy, aún tengo cosas que decirte." Te dije. Por toda respuesta me estrechaste en tus brazos y me tomaste el cabello con tus dedos. Me mordiste suavemente el cuello y rompimos a reír. Afuera el viento anunciaba tormenta, y yo insistía en que no te fueras. Te lo decía de una y mil maneras. En mi balcón, las amapolas resistían la brisa y el gato del vecino buscaba al mío que estaba en la cocina. Vos me mordiste la naríz y me miraste a los ojos. Sonreías, no podías contenerte. "No te vayas", te repetí. "Lo siento, no puedo, tengo que viajar." "Voy con vos. Dejo las cosas. No vas a volver por un mes." No me dejás. Decís que no podés hacerme ir por veintiún días. Que volverías y ahí sí íbamos a casarnos. No te creo y lo sabés. Porque ya hablamos del tema y ya dijimos que no podíamos casarnos. Pero cuando te digo esto vos irradiás tal ternura que me es imposible seguir discutiendo y siento un deseo incontenible de besarte. Ya sé que estoy embadurnada de chocolate pero igual te amo y no puedo permitir que te vayas. No puedo soportarlo. No, por favor. No puedo, A. Te debo este momento. Que tus brazos me tomen de esta manera y que nuestras piernas danzen juntas, unidas en este ritual, es maravilloso. Necesito tu cuerpo y sabés cuánto me amás. No te estoy diciendo esto pero me he quedado callada mientras me besabas y eso lo has notado. Me miras, te sientas y con tus manos en mi vientre, mirándome fijamente, me prometés no irte. No marcharte, no viajar. "A la mierda ese viaje, ese trabajo. Tenés razón, te amo. No puedo irme así." Tu cama está llena de chocolate y no puedo ver que sos vos quien en verdad me importa. Ahora río yo de puro jolgorio y te abrazo. Te beso y, por supuesto, al chocolate lo tenemos los dos, porque el juegito de embadurnarme ya pasó. La bromita ya pasó y te diste cuenta de algo que yo ya sé desde hace mucho: que no podés vivir sin este amor.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Amor incondicional

Ven, que quiero ver tu cuerpo desnudo cubierto de sudor cálido de primavera.
Ven, que tus ojos malditos despiertan en mí sentimientos encontrados.
Que tu mirada me marea y me funde, que tu mirar me produce estremecimientos.
Que las cosas que haces me despiertan a la realidad.
Que tu andar y tu ser todo me obnubilan, me seducen, arremeten en mi centro.
Angustiosa maravilla. Amor incondicional. Más allá del tiempo y del espacio.
Más allá del Cosmos y del desvelo.
Anuncio
el momento
en que
tú y yo
seremos
Uno
en la carne
en el espíritu
en mi cuarto
en los astros
en el Origen del Universo
en la belleza, eterna, en el no-tiempo
en mi cama
en tus brazos
en tu boca
en la mía
en el seno de la tenue lumbre
en los aromas familiares
en los inciensos y mirras
en las hierbas
en las sábanas blancas
en los cabellos trenzados
en tu piel
en mi piel
en los contrastes
de los colores
en la armonía
casi perfecta
de nuestras respiraciones
y en nuestros pulsos
en la noche,
no certera
no cierta
no verdadera
no real
no única
no finita.
Densa
sublime
sutil
delicada
del perfume
a sándalo
y la luz de las velas encendidas
y la noche
y la lluvia
y la luna
y tu aroma
mezclándose con el del aire
y el mío
y tu boca
y la mía
y mis brazos aferrándose de la borda
y los tuyos sosteniendo mi vida.
Amor, incondicional, irracional, infinito.
Veleros en el océano.
Veleros en la noche.
Nubes pasajeras.
Vientos. Pasión. Humanidad. Humedad. Grandioso. Cúmulos.

sábado, 25 de octubre de 2008

¿Y qué es el amor para un personaje como Baal, de Brecht?

Baal- Y el amor es como cuando se deja flotar el brazo desnudo en un estanque, con algas entre los dedos; como el tormento que empieza a cantar gimiendo ante el árbol borracho sobre el que cabalga el viento salvaje; como un ahogarse a sorbos de vino en un día caluroso, cuando el cuerpo de ella nos penetra como un vino muy fresco en todos los repliegues de la piel, las articulaciones son suaves como plantas al viento, y la violencia del choque, que cederá, es como volar contra la tempestad, y el cuerpo de ella rueda sobre tí como grava fría.

Pero el amor es también como un coco, que es buena mientras está fresco, y hay que escupir cuando el jugo ha sido exprimido, y queda sólo la pulpa, que sabe amargo.

Baal- Bertold Brecht.

jueves, 23 de octubre de 2008

gubaja. el tema del amor es doblemente fantástico.


¿Por qué, maldita sea, tengo tu alma entre mis manos hoy? Mi desnudez vacila frente a tu mirada cálida y valiente. Tiemblo, porque en mi frente descansa el beso amoroso tuyo. Siento, A., tu boca en mi nuca. Tu aliento exhala, querido, volutas de alcohol reciente. La cama se encuentra cubierta de trocitos de amor. El chocolate ha bañado los cuerpos y ha señalado el camino por el cual nuestras áuras han debido transitar decorosamente, como místicos senderos de pasión. Tus ojos, A., del negro más puro, son infinitos pozos en donde muere el tiempo. Agujeros negros, susurro. Así son tus ojos, para mí. Infinitos, capaces de tragarme, de llevarme, muy lejos, a esos abismos en donde la sal se mezcla con la sangre. Sudores y lágrimas hermosas. Suelos. Las velas encendidas se han consumido, y ya no quedan restos de nuestra mortalidad. Somos puros y no más humanos, A. Tú, mi querido, conoces el frío de la muerte, así como yo te he conocido a tí en la muerte. Pero es esa muerte de la conciencia, esa muerte de lo real, lo que nos tranforma y nos lleva, a otros mundos, a otras realidades, abismales y caóticas, de felices encantos de personas que se aman y se viven, y se saben solas, en el mundo, únicos seres vivos hoy. Porque el mundo real ya no importa, porque somos dos y lo demás no importa, y la belleza es infinita, y el amor es algo de lo que no se puede hablar. Se vive y se canta, como todo lo bello, y el cuerpo que siente, y el cuerpo que es felíz, como dos aves en vuelo, estos dos cuerppos son felices, en vuelo. En vuelo han vividos, y como el Fénix, en vuelo mueren.
A...tal vez nunca seas mío, quizá tu muerte sea más real de lo que mi conciencia pretende. D., quizá seas tú. Y quizá ninguno de ellos. Pero las almas son Una, y el individuo no importa.

domingo, 12 de octubre de 2008

El porqué de esta necesidad de contactar tus labios...

...que debe ser reprimida debido a que la sociedad consuma hechos macabros en pos de la sociabilización y las buenas costumbres.

Porque no puedo evitarlo, porque siento en la piel que te amo, que quiero tenerte entre mis brazos y sentir tu peso leve cuando duermas. Quiero sentir tu aliento por las noches, cerca mío, cuando me abraces.

Quiero sentir el estremecimiento de tu cuerpo en el éxtasis de un beso y sentir que no podemos ir más allá si nuestros lazos no se unen. Quiero sentir, quiero sentirte. Es más profundo de lo que el entendimiento sencillo puede creer.

Sentir que la vida es simplemente eso, besarte. Y estar junto a ti horas, semanas seguidas, sin que nada nos pueda molestar.

Pero es sólo un sueño. La realidad es otra. Dejame soñar o hacete parte de mis fantasías.

sábado, 11 de octubre de 2008

Es un amor mitológico. No lógico. Literario.


¿Sabés las veces en que pienso en vos cuando estoy sola, o cuando estoy acompañada, o cuando estoy con vos?
¿Sabés las cosas que quisiera decirte?
Si, las palabras del otro dia. Eran en parte para vos.
Eran en parte para tu inconciente.
Quiero que lo sepas.
Que te des cuenta.
Ya la verguenza no significa nada para mí.
Porque de algo estoy segura, y es que, hoy, ya no me importa mucho.
Y que el amor es todo.
El amor mueve al mundo.
Y prefiero equivocarme en sentir amor, que no llegar a sentirlo.

Quiero besarte.
Quiero saber lo que sos.
Quiero llegar más allá de tu imagen.
Adentro tuyo hay un hombre seguramente maravilloso.
Quiero descubirlo.
Hay toda una vida.
Y tal vez ésta no sea, y sea alguna próxima.
En algún momento seremos uno.
No sé cómo estoy segura, pero un entendimiento superior a mí me lo dice.
Las personas nacen para amas y ser amadas.

Y el amor lo es todo.
El Amor.
Es eso. Simplemente.
Asegurarse la existencia del otro/la otra.
Porque somos almas. Porque somos una sola Alma.
Plural y singular.
No importa en qué creamos en esta simple vida.
No hay otra que tener la certeza de que las cosas que una/uno hace en la vida son simples adornos.
Llegamos al Amor con lo simple y lo cotidiano.
Con lo pequeño. Lo sé.
Y te sé.
Te veo y mi cuerpo se eleva.
Te sueño y mi alma llora por no tenerte.
Es algo muy sutil. No es deseo ni es placer, ni es eso que se llama simplemente "gustar".
Es algo superior.
Es la certeza de que sería felíz de solamente tenerte en mis brazos.
De solamente besar tu cara y cerrar tus ojos por la noche.
Como a un niño.
Es eso para mí el amor.
Y para ser sincera, únicamente me pasó esto en tres oportunidades en mi vida.
Una dió algún resultado concreto, hasta que la relación no dió más frutos. Fue lo que fue, tuvo su precio justo.
La segunda es muy reciente. No quiero hablar.
Y la tercera sos vos. La más irreal de todas, porque sos en mi vida como un cuento.
Como si despertase un día siendo Cenicienta.
Y vos, ¿sos mi príncipe?
¿O sos simplemente una figurilla que me he creado y no sos tal?
Tema para este momento: Prnavor, de la No Smoking Orchestra

jueves, 9 de octubre de 2008

In a sentimental mood...


Oh, bello cantar que me llena de lágrimas el corazón!
Qué cursilería llena mi fatigado corazón las noches de imsomnio de apesadumbre!
Escucho volleyball. No lloro, es un mérito.
Es una victoria. O tal vez porque ya estoy seca y quiero terminar con este bendito parcial de una buena vez.
La vida tiene sorpresas. Se cruzan los caminos. Se cruzan las aventuras. Una/o no siempre es dueño de su propio destino.
¿Seremos felices juntos algún día, amor?
El amor es eso, de todos los días. Vos, amor, ya no podés ser más Vos, Tú.
Podés ser mil tús. Pero va a haber uno.
La vida es un laberinto de turrón.
Cosa. Tu vida es la vida del mundo. El destino no está trazado pero lo trazamos nosotros mismos.

Correr, volar. Ser, no-ser, existir.
Ser en la vida es transcurrir? Permanecer? Dejar una marca?

En dónde quedan las marcas?
Son las personas señales inequívocas de que estamos vivos?
Eres tú acaso, el destino?

Descubriendo a esa que vive en mi cuerpo

Contrapositivamente
hoy a las 16 hrs. del día martes
DESCUBRÍ
el verdadero placer
DE SOÑAR.

Derivado de la INCERTIDUMBRE certera
que deriva de no saber
con qué va a encontrarse una
cuando
SE ENAMORA,
concluye
en este EXPERIMENTO
conflictivo, real, no forzado, no fingido, no estipulado

que

EL AMOR ES TODO AQUELLO CON LO QUE UNO HA SOÑADO POSITIVAMENTE TODA SU VIDA Y NUNCA HA MERECIDO TENERLO HASTA QUE LAS CONDICIONES QUE EL DEVENIR DE NUESTRAS VIDAS HA ALCANZADO HACEN POSIBLE

SOÑAR
con el ser amado.

Porque
SOÑAR
con el ser amado
es signo e índice
de que, lamentablemente,
ESTÁS ENAMORADA!

(En mi caso ya van dos veces, por lo tanto, para confirmar mi teoría, faltaría una tercera vez, así se cumple la regla, "no hay dos sin tres", "la tercera es la vencida", "no hay que dos que por tres no venga" (¿?).

Entonces, es así, positivamente, cognoscitivamente, académicamente, taxativamente, científicamente, francamente, ergonométricamente, cabalísticamente, confidencial y públicamente, entequiométricamente, equalitativamente, ensimismamétricamente, como confirmo, que estoy enamorándome.

¿Y si no es amor, qué (cuernos) es?
Porque toda regla tiene su excepción.
Porque vivimos en una época en donde la moral se ha ido a vacacionar al Cairo.
Porque todos me dirán, y de hecho me dicen, "en tan poco tiempo, enamorarte?"...
es que dejo a la consideración
de mi misma
esta categorización
para evitar entrometidos, falsos, aduladores,
y demás bichos de esa calaña
y sentir, por mi propia cuenta,
LO QUE ES ESTAR ENAMORADA
no mather the consequencies.
(Para concluír, quisiera comentar que acabo de tener un deja-vú de mí escribiendo esto! Oh, por Dios!)

lunes, 6 de octubre de 2008

Qué es lo que amo

Lo que más amo en este mundo es:
  • Los abrazos, los besos. Amo que un hombre me bese el cuello y me acaricie el pelo.
  • Una buena comida con amigos, con mi chico, con mi familia.
  • Me gusta el buen comer. Me gustan todas las ensaladas, guisos, etc. Sin carne.
  • Me gusta la cerveza y el vino, pero nada más. No fernet, no gancia, no tragos, salvo alguno bueno con helado o algún licor.
  • Me gusta la cerveza negra!
  • Me gusta el té sin azúcar, el café de máquina de la facu, el jugo citric.
  • Me gusta el helado de dulce de leche, el de frutos rojos, arándano, etc.
  • Me gustan los días con sol y los de lluvia.
  • Me gusta el otoño y la primavera. Amo la primavera porque todo florece, todo brota.
  • Me gustan las flores, los pájaros, las mariposas, los animales en general.
  • El cielo, las nubes, al agua. No hay para mí nada más lindo que un arroyo de montaña.
  • Amo las sierras (las de Córdoba!), la montaña. Amo la alta montaña. Amo las nubes, el trecking (se escribe así?), las escaladas.
  • Amo el viento. Me gusta estar al aire libre, sentir los sonidos de la nada, del campo. De los caminos solitarios.
  • Me gusta la Argentina. Creo que lo he recorrido, por lo menos superfluamente, de punta a punta, me falta de humahuaca pal norte, la Quiaca.
  • Me encanta viajar en auto. Por caminos de tierra en un auto con techo abierto, llenarme de polvo. Llegar a las ciudades sucia y soleada.
  • Amo viajar. Amo viajar por caminitos de montaña de este gran país. Amo conocer gente de otros lados.
  • Sueño con conocer México, Bolivia, Perú, la India, Japón, China, Grecia, Italia.
  • Sueño, el mayor sueño de mi vida, con terminar mis días en San Marcos Sierras, en una hermosa casita. Tener una nena, Gaia. Tener mi sala de teatro, algún rinconcito cultural.
  • Tener un novio músico y hacer arte toda la vida!!
  • Amo escribir. Me encanta dibujar. Me encantan las plantas. Me encanta la decoración. Me encanta hacer ropa.
  • Quiero irme ya!, o el año que viene, a vivir con mi mejor amiga Maga, amiga de toda la vida, desde los cuatro años, al centro/Güemes, a vivir de parranda (qué palabra de viejo) por toda la noche cultural de Córdoba, no vivir más tan lejos de todo!
  • Sueño con reencontrarme con Él, mi amor platónico de la adolescencia, mi preceptor....
    Quiero cantar toda la vida, laralalala. Bailar y no dejar nunca de ser una boluda adolescente de por vida! Jaja!
  • Quiero un novio. Quiero pilas para la facu, quiero terminar bien el año y el que viene laburar.
  • Quiero hacer un año de retiro en algún lado en la loma de la m...(en este blog no se admiten groserías, ja). Quiero vivir en muchos lados, en el norte, en el sur, en el sursur (ushuaia, hermoso). Quiero estar en Bs. As. lo justo y necesario. Quisiera tener una casa rodante y llevar teatro y música por to' lados.
  • Quisiera ser un poquito menos soñadora.
  • Quiero un gatito hermoso para que viva en del depto. con la Maga y yo.
  • Quiero un depto. hermoso en Güemes, o una casita, y decorarla a gusto.
  • Quiero tener mis plantitas.
  • Quiero que nunca deje de escribir.
  • Quiero publicar mi propio libro de cuentos. Y lo voy a hacer un día. Lo prometo.
  • Conocer las catacumbas del Vaticano, desde que leí Ángeles y Demonios de Dan Brown (jojo) , y que Paul Mc Cartney, si no llego a conocerlo, me responda personalmete mi carta.
  • Un beso de ese otro. jaja, el que ya todo el mundo sabe.
  • Quiero no dejar de tener nunca cosas que amar.
  • Quiero nunca dejar de amar. Quiero que todo el amor que pueda dar tenga siempre un receptor. Muchos.
  • Quisiera siempre honrar a la Tierra.
  • Quiero, finalmente, que cuando muera, donen todos mis órganos a la ciencia, y que lo que quede no lo cremen (es una pavada, y contamina), ni lo entierren (un horror, por favor, no), sino que lo lleven a las sierras, o a las montañas y lo depositen allí, en una caja de madera de cardón, enterrado.

domingo, 5 de octubre de 2008

Cabaret de emociones


Me encuentro sentada en una vieja mesa de madera, en un rincón, medio abandonada por la gente y por el tiempo. Una lámpara roja refleja la calle, por la que casi no pasa gente, y la lluvia besa el suelo desde hace casi una hora. Te espero.

Miro hacia la entrada, pero las pocas personas del bar apenas perciben mi presencia. Siempre fui pequeña y trasparente para la gente. Tengo puesto un sombrerito azul de paño que oculta mi cabello carré despeinado, después de una noche de insomnio. Tengo también los labios pintados tenuemente, y los ojos enmarcados en un débil línea negra, como casi siempre.

Mi bolso, apoyado en tu silla, lleno de papeles y cosas que nunca llego a necesitar, tiene tu vieja rosa roja en un ojal, seca ya desde la semana pasada. El jueves tu visita a mi casa resultó bastante agradable. Más bien necesaria. Te esperaba.

Me habías dicho que irías, a llevarme un regalo, aquél hermoso disco que habíamos comentado, pero también llegaste con esa humilde rosa, que para mí lo fue todo, y que conservaré hasta que muera esto nuestro que tenemos. Al disco lo escuchamos entero, una vez, en el sillón, mientras en la cocina el agua hervía y yo servía té. Pusiste un segundo, que traías. No te imaginas lo que esa música causaría en mí.

Lentamente fuimos tocando temas de conversación, y la noche de sopor, junto con el té, devino en otro disco, y mi camisa que resultaba innecesaria, tus zapatos que quedaron perdidos en la entrada, mi cabello perfumado y el maquillaje se fundieron con tu piel, quedando aquella rosa y tu sombrero en el suelo, donde finalmente nos hubiéramos dormido los dos.

Al día siguiente, desperté sola, y recordé que en la madrugada debías marcharte. Puse la pava y tomé otro té. Puse la rosa en agua y la besé, recordando tus labios.

La rutina me tragaba constantemente, no pudiendo vernos, y la semana transcurrió como muchos días en mi vida. Angustias y risas que adelantaban aquello que hoy se daría.

Hoy nos vemos. Me llamaste hace dos días, nuevamente, para saber cómo estaba. Nos besamos virtualmente. Porque la distancia es mucha, porque cientos de kilómetros son necesarios para que dos personas se extrañen. Me dijiste que nos veríamos. Dijimos en el bar. Dijimos el jueves a las siete.

Todos los jueves regresas por ciertos asuntos, por lo que nuestra historia puede asemejarse a la de Cenicienta pero sin la fiesta, ni el carruaje, ni la medianoche, y siendo mi príncipe vos. Son las siete y cuarto. No me desespero porque ya no uso reloj, y porque la melancolía es tan fuerte que supera a mi angustia. En un cuaderno celeste escribo todo. Ya te dije que suelo escribir en la calle, en los semáforos, en los colectivos. Escribo cuando espero y cuando tengo que hacer cosas que me desagradan, como entrar al médico, o estudiar. Esperar me hunde en un pozo de incertidumbre, me ofusca y me hace perder la sensación de realidad. En el cuadernito celeste escribo que te amo. Que no he podido decírtelo aún. Pero que el sentimiento es tan fuerte que me oprime el cuello. Estoy angustiada. Ahora sí el dolor se ha hecho evidente, al escribir esto. Surge el conflicto de saber si vendrás. O si esta semana, y las precedentes, fueron una alucinación, un sueño mío. Nada de credibilidad está asegurada. La angustia me gana, últimamente. No tengo fuerzas para vivir y muchas veces prefiero morir antes de hacer las cosas que el mundo real me exige.

Siento la puerta. Termino de dibujar un paisaje de cerros y arbustos quebrados, cuando siento tu voz. No puedo creerlo. Por un corto segundo, mi corazón se detiene, creo que el suelo se hunde, mi mano tiembla y el dibujo no sale. El llanto, que hasta ese entonces había brotado suave y silencioso, es en ese momento una salada escarcha en mis ojos. No lloro, es cierto, pero la sensación de soledad hasta ese entonces era tan grande, que tu voz abrió una brecha en el cielo encapotado y gris. Parecíome que la lluvia se detenía por un instante y que del cielo bajaba un ángel celeste. Pero era tu voz. Tu voz tan sólo, que me decía mi nombre, y disculpame, el vuelo, y que algunas cosas que no podía retrasar. Tu balbuceo detiene mi mirada en tu rostro. Yo, enceguecida por el dolor, bruscamente me paro, y el florero que las flores amarillas sostenía, se rompe contra la mesa, mientras el agua me llueve, finalmente, en los pies. Ya mi pecho había sido regado, ahora mis pies. En el exterior seguirá lloviendo pero yo ya no más. Estás acá.

Tu voz profunda dice algo como "no importa, ya lo vamos a limpiar". Me abrazas, un beso en tu cuello pálido. Tu camisa blanca me huele a jazmines, y tengo que ponerme en puntillas para besarnos los labios. Me tomas de los brazos, me miras, y me dices "estuviste llorando..., ¿qué pasa?". "Nada, es la lluvia", digo yo, sabiendo yo que no me creerías, aunque interpretaras lo que sea.

Me invitas a sentar y, luego de limpiar el agua de las flores, charlamos largamente. Y no importa si la lluvia continúa de por vida, porque estás aquí y tus brazos son capaces de sostener mi mundo. Te confío lo que siento, y que después de esa lluvia ya nada me va a importar si me confirmas lo que sientes. Propones conversar en otro lado, me preguntas si de verdad la lluvia no me importa, y te contesto que no, que me encanta mojarme, y que total estamos cerca de mi casa, por si queríamos continuar allí, con la promesa de que la charla no extendiera los impulsos más allá de los límites de dos personas vestidas charlando en el sillón. Te ríes del comentario, y tus dientes pequeños y blancos me recuerdan que te amo, que quiero besarte pero que después de aquello que dije, debíamos ir más lento.

Y recuerdo la semana pasada, cuando todo sucedió tan rápido, cuando nuestras pieles se conocieron y la rosa roja quedó en mi vida clavando sus espinas cruelmente. Descubres que mi conciencia está en otro lado, te ríes algo tontamente y yo te pido perdón con un hilo de voz. Ahora me miras. No sonríes pero parece que piensas algo. Bajo los ojos y dibujo un cielo en el cuaderno celeste. Levanto la mirada. Tus ojos, que son para mí tan particulares, me observan, a mí, y no al dibujo. Me decís, "¿sabés que a esto lo soñé?" Yo no puedo creelo y te respondo, sin poder evitar soltar una lagrimota más de melancolía, "Yo también. El sábado"

Sin subir las manos por encima de la mesa, me tomás la cara y me decís "Es increíble, pero yo también", me besás y me susurrás entre dientes, "te amo querida".

jueves, 2 de octubre de 2008

¿Qué se puede hacer?

¿Qué se hace cuando ese algo te pica el estómago, cuándo después de casi tres años se te da, eso, que alguna vez quizás soñaste?

¿Porqué? Quien crea en casualidades, que me mienta. Nada puede ser casual, en este momento de mi vida.

Es todo tan hermoso, por veces, tan irreal, y a su vez tan concreto y cotidiano que me confunde, una vez más, realidad con fantasía.

La realidad, ¿es saberse ahí, tan cerca de él, y sin poder decir ni hacer nada?

¿Es recordar y admitir que siempre me gustó, y que nunca imaginé (imaginaba la pobre niña Sole de antes, esa del Yo, no la del devenir de hoy) que podría yo tener un simple relación con él?

Porque así de simple soy, así de tonta fui, si no lo soy hoy aún.

Porque no puedo evitarlo, porque el cuerpo es mucho más sabio que la razón, y porque mis sueños me lo confirman: soñar con alguien es un privilegio reservado a pocos,

tú, mi querido que no lo sabe, lo eres.

¿Y porqué, preguntarán muchos, sigo tímida, como antes? ¡Porque sí, porque sigo siendo algo de antes! Pero esta vez, como ya lo dije en algún mail, estoy cambiada.

Quiero algo!


(jaja, nunca me imaginé a mí haciendo esta gronchada, pero es así, me está ganando la realidad, el devenir, primero, este blog, segundo, la primavera!)

martes, 30 de septiembre de 2008

Fe de Erratas

Anjeleine dijo, un sábado a la tarde, cuando el café se había agotado, la sopa ya le daba alergia, y salir de la casa significaba tener que enfrentar cuarenta metros de nieve y cagadas de pájaros:

-Querida, creo que esto es un error, tú no puedes estar enamorada de ese hombre. Es músico, y muy jodido, y los músicos, son jodidos. Tú eres una pobre emperatríz.

Acto seguido, se cubrió con el tapete, y cantando "Magalí es una soldier", se fundió con la nieve y desapareció.

"Oh, querida, creo que todo esto es un error."


ESTÚPIDAMENTE ENAMORADA
(nunca pensé que lo admitiría por internet,
pero estoy muy aburrida, triste, y tengo banda ancha en casa)


Nieve / enamorados / fuego


y miro.....
y todo se desvance en el aire.
y fumamos bastiones de elementos descarnados de carne.
y tocamos volutas de inmensidad inmediata

costumbres anónimas de animales insensatos
bestias ilustradas en la cumbre de la agonía del amor.

y te toco...y tú me miras.
y nos fundimos
en la inmensidad de esta estepa de algodón rosado
que es mi cama,
cúspide de la obligatoriedad del encuentro
devenido de un vaso de algún alcohol y de un puro en tu pecho.

y la boa de la noche
el tic tac de la pudredumbre de los hijos
eternos
de la eterna

te encandilaste de llamas de sol
el fuego del hogar encendido
te dice que somos dos
dos fuegos que se hacen uno
y la nieve
de la entrada
fundida en el fuego de la entrada del hogar.

el hogar que somos dos
y el fuego
y el vaso
y el bastión
y la media lumbre
y, a cierta altura, el medio cuerpo
el cuerpo en el uno
el todo por el uno
los dos en el el uno
en el fuego
el doble juego de la nieve enamorada del fuego
que se funde en nuestra entrada
y tu boca y mi vaso
y mi alcohol y tu carne
y tu pelo en la selva de la penumbra

y los verbos que se conjugan
y juegan
y se juntan
y se juran
amarse
y fundirse

y la funda de la estepa que nos envuelve

las volutas del alma del puro, muerto en la batalla de nuestras bocas

ylas bocas, cansadas ya de batalla
luchan entre los baluartes descansando, cansados de lucha

y la nieve ya completamente derretida en la entrada de la cabaña, y el sol entre dos colinas, y las aves y los perros, y el fuego de la chimenea, agotado, como nosotros, que desnudos entre telas y ropajes, dormidos despertamos, nos indican, a nosotros, que ahora nos besamos nuevamente mientras la colilla y el vaso de vino descansan inertes en el suelo, que ya ha amanecido.

Eterna y negra des-esperanza


¿Esperando, regreso, espero, desespero?



¿Cuántas serán las veces en que te he soñado, alma mía, y tú ni enterado, mientras yo muero, y sueño que muero, y muero cuando sueño, porque al soñarte desespero y pienso, que no te tengo, y nunca te tendré?


¿Sabrás algún día de lo que yo siento? ¿Sabrás valorar un día eso que me acuchilla por dentro y me mata, me desangra, me desarma y me aniquila?

¿Es eso amor, o, no, es desesperanza?

¿Cómo es la proporción?

¿Es cierto eso?

¿Eres real, o eres tan sólo un mero producto de mis fantasías, oh querido, ser no celestial, pero profusamente hermoso y ajeno?

¿Eres como los astros, lejanos y extraños a la ignorancia de los hombres? Así, lejano y extraño para mí eres, imposible, abismal y así me devoras, lentamente y sin saberlo.

Ignorante de tu maldad, de tu capacidad de asesinarme, impunemente, limpiamente, sin sangre pero con dolor.

Mucho dolor.


La srangre se coagula dentro de mí y como no me desangro (visiblemente), lloro, para drenar de mí aquello que me duele y que me está envenenando, a veces no tan lentamente, pero sí de manera tenaz y profunda. Cada hebra de mí se marchita, cada fibra de mi cuerpo se pudre, porque me quitas el aire, el aliento.


Tu piel blanca y tus cabellos oscuros me enceguecen, y tu cuerpo me confunde. Sos como una imagen de algo tan externo, tan extraño, que a veces casi no te creo real. Gimo, me despierto y sufro, corroborando que nunca te tuve, pero, peor, pensado que jamás exististe ni lo harás.

Una certera desviación/ del curso del río llena cuencas secas y desoladas, cuya sed bebe fervientemente el líquido sagrado..

Muchacha Ojos De Papel . Luis Alberto Spinetta

Muchacha ojos de papel,¿adónde vas? quédate hasta el alba.Muchacha pequeños pies,No corras más. quédate hasta el alba.Sueña un sueño despacito entre mis manosHasta que por la ventana suba el sol.Muchacha piel de rayón,No corras más. tu tiempo es hoy.Y no hables más, muchachaCorazón de tiza.Cuando todo duermaTe robare un color.Muchacha voz de gorrión,¿adonde vas? quédate hasta el día.Muchacha pechos de miel,No corras más. quedate hasta el día.Duerme un poco y yo entretanto construiréUn castillo con tu vientre hasta que el sol,Muchacha, te haga reírHasta llorar, hasta llorar.Y no hables más, muchachaCorazón de tiza.Cuando todo duermaTe robare un color.



Una sensación extraña e inexplicable invade a los dos corazones cuando se besan por primera vez.
Ella ha tomado su mano y la ha apoyado contra su mejilla, mientras él, introduciéndo la otra entre los cabellos de ella, observa fascinado sus ojos.
De un hermoso color entre miel y verde, los ojos de ella imprimen en el cuarto una luz que colorea sus corazones, sorprendentemente tranquilos.
Es su primer beso, en esa, su primera noche. Se acaban de conocer y tienen motivos más que suficientes para estar ahí, en ese cuarto rojizo, juntos y solos.
Ella le ha robado el alma a él. Fue el primer momento de su contacto. Fue conocerse, conversarse y fascinarse
Fue hablar durante horas, bailar y sentir que era así, que así debía de ser. Que eran felices y que así debía serlo.
Ni un beso atravesó por un instante ese momento gloriosa de paz y belleza. Ella brillaba, era mágica, el color de sus ojos era tan único que él no podía sentirse menos que en el Cielo.
Muchos quisieron intervenirlos, estando fuera de aquél nebuloso universo aterciopelado.
Él sentía una atracción sublime que con el pasar de las horas fue tornándose admiración, hacia ese destino irremediable que los había unido aquella noche bajo esa pérgola.
Ese destino inescrutable que jamás ellos habían concebido. Eran uno y otra en el río de la Vida, tomados de la mano, salvándose de la mediocridad y del desamor.
Ella sabía que aquél era su momento de brillar. El corazón tiene ventajas que la mente no percibe y cualquier otra convención más que el amor no hubiese funcionado.
Ellos se fueron a algún cuartito de pensión. Tal vez él ya jamás esperaría que mujer alguna tentase su soledad. Y en la desolación de su cuarto no pretendiese encender su corazón con esperanzas incrédulas.
Sin embargo esa noche una estrella sembró su polvo mágico en los campos del destino y ellos dos supìeron que algo superior existe.
Sólo para aquellos que creen y lo encuentran.
Ella, en un momento cúlmine, descubrió aquello que creía perdido en ella, y que él ciegamente buscó en muchas.
Esa otredad superior los había guíado y unido en aquel vacío nocturno.
Eran dos almitas que debían vivir y morir juntas. Él y ella eran asi felices.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Ariana

Corina se despierta todas las mañanas a las 7.
Cuenta las monedas que la noche anterior ha dejado sobre el aparador del comedor.
Sale y en la panadería compra un poco de pan,
Lo que alcance.
A veces, la mayoría de las veces, son treinta y cinco centavos.
Vuelve a su casa, pone a calentar el agua y toma un mate cocido con pan y manteca con azúcar.
Después, a las ocho, da de comer al gatito beige.
Sale al patio y riega las plantas.
Ocho y media y ella se dispone a empezar su día.
En el cuartito del fondo pinta.
Tiene su taller.
No se da cuenta pero por el balcón del departamento de la otra calle, Iván la espía.
Iván es músico.
En realidad, Corina no es pintora.
Ella es actriz.
Y escribe.
Y sueña con cantar en un grupo.
Ella canta.
Le gusta cantar, y canta bien.
Mientras pinta, escucha arias de ópera,y temas de boleros, y canta.
En su taller Corina tiene una plantita muy especial.
Ella pinta dos o tres veces a la semana.
El resto de los días ensaya.
También escribe.
Y canta, siempre canta.
Ariana es el nombre del gato.
Es una gata gorda, blanca y beige.
Que camina ondulando la cadera de una manera muy graciosa.
Ariana observa a Corina, como Iván.
Pero Ariana sabe que Iván espía a Corina.
Y sabe que él está enamorado de ella.
Pero esto Iván no lo sabe.
Iván no sabe que los gatos saben.
Ariana es una gata especialmente curiosa.
Sabe cada movimiento de Iván, porque, como a Corina, Iván le cae bien.
Íntimamente, Corina también quiere a Iván.
Y esto Ariana lo sabe, pero Iván no.
Ariana quisiera que Iván y Corina estén juntos.
Corina sigue pintando, sigue haciendo Teatro y sigue cantando y escribiendo.
Iván sigue haciendo su música, que Corina admira.
Iván también cocina muy bien.
Esto lo sabe Corina por lo bien que huele el patio al mediodía.
Iván siempre cocina, y se muere de ganas de invitar a Corina a comer con él.
A Ariana también le agrada el aroma a comida de Iván.
Corina tiene en su patio su propio jardín de hierbas.
Iván mira desde arriba el patiecito y quisiera estar ahí, con Corina, en el pastito.
Corina a veces espía también por la ventana, el balcón de Iván.
Y sueña con él, con su cabello tan lindo y sus ojitos grises.
Los dos sueñan con el otro.
Los dos sueñan con lo mismo.
Y esto Ariana lo sabe.
Y sueña con los dos y con el jardincito, y las plantas, y la música en una casita que es a veces demasiado grande para dos.
Quiere a alguien que cante con Corina y que cuide las plantitas con ella.
Quiere ser útil.
Un día Ariana se pierde.
Se esconde en el departamento de Iván.
Él la conoce y va donde su dueña.
Él ahora la tiene frente a frente.
Ella ahora puede ver sus ojitos grises sonreirle alguna timidez.
No puede evitarlo, y lo invita a pasar.
él acepta, todavía con Ariana en brazos.
Se sientan, Ariana corretea, feliz.
Charlan y toman café.
Iván toma valor y la invita a comer a su casa esa noche.
Corina, toda colorada acepta.
Nuevos amigos.
Esa noche Corina hecha un manojo de nervios se arregla, con Ariana en la cama, mirándola sonriente.
Más luego, Iván y Corina ríen juntos.
Inevitablemente se besan.
El destino así lo indica, y ellos han soñado ese momento.
Ariana está en el balcón, espiando.
Esa noche, Iván y Corina vuelan el sueño de los dos.
Siempre se quisieron.
Hasta mañana.
Esa noche los tres sonríen, porque todos los gatos pueden sonreír.