miércoles, 10 de diciembre de 2008

(vendrá la muerte...)

En este juego macabro y lúgubre en el cual me he metido, bajo ciertas condiciones que he aceptado, descubrí que tengo cierta manía de coquetear con la muerte....
pero ¡ojo!, que las mentes cotidianas tienden a pensar que con eso me refiero al suicidio y tendencias parecidas, y ¡no! No me refiero a eso.
Hablo de la muerte como gran evento natural. Como parte del juego y no como la patética visión occidental dominante la contempla.
Es un juego con la muerte como entidad superior, como símbolo de lo desconocido y lo fascinante, un reto a verla como una vieja decrépita, más que como una gran dama negra.
Verla como un pasaje más del camino y no como un castigo o como una traba para la plenitud.
Me cansé de los estúpidos miedos que imperan en la sociedad, de considerar que la vida concluye en la muerte, y que ésta es negativa y cohersitiva de la felicidad. Yo elegí aceptarla y entender que el llanto es la actitud egoísta de quien no tolera perder la presencia de un ser querido. Es el miedo a la pérdida y a lo desconocido. Tenemos que aprender a diferenciar eso para vivir en plenitud y aceptar la muerte como un paso más. Esto puede tener orígenes en las absurdas creencias occidentales judeo-cristianas acerca de la muerte, del pecado y del castigo. Pero el caso es que civilizaciones que precedieron a la nuestra tienen un concepto tan simple de la muerte, que han vivido siglos sin preocupaciones al estilo.
Lo que nosotros tenemos es ignorancia y siglos de cargar con costumbres, tradiciones y creencias absurdas y limitadoras, que impiden el total desarrollo de los seres humanos y su vínculo con el Todo, con la Tierra, con el Cosmos.

1 comentario:

// Dadá. // dijo...

Este es el mejor lugar para anunciarlo:
estoy trabajando en mi auto biografía.