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martes, 14 de octubre de 2008

Maimará (campo de estrellas)

No hay palabras para contarles...
el delicado contorno de una hoja en una mañana de lluvia, cuando el sol comienza tímidamente a aparecer, en primavera...
el cielo salpicado de estrellas, una noche cálida de verano, cuando los sonidos del Todo se vuelven infinitos...

el pasto, el olor a tierra, el sabor del agua de rocío, la tierra en los pies, una hormiga en tu mano y un pétalo en la naríz...
el beso ése que tanto anhelaste, en el momento menos esperado...
las caricias de un cachorro, son sólo muestras de amor y agradecimiento...
los sonidos del silencio en una cueva en las montañas, la oscuridad absoluta...
el suave y constante arrollo del agua cuando baja de los picos más altos, en puros arroyos minerales...
el gotear de los últimos restos de lluvia, recostada en una alfombra, adormecida...
el sabor del agua cuando sientes la sed desde hace horas...
el aroma de la primera flor de primavera, el primer jazmín que cortaste, ése que llevaste al colegio el día de la fiesta...
el sabor de una fruta recogida de su tallo, una fresa madura, un limón recién caído...
el desayuno serrano, mate, pan negro, mermelada, pasas y nueces....
el mate, con los amigos, una tarde en la costa...
el caminar descalzo por la arena, los cristalitos entre los dedos...
el momento de llegar a destino, después de una hora de caminata al sol, con tu mejor amiga, sin un peso y con cien cosas colgando...
las tardecitas a las siete en la plaza, canciones, piel bronceada, caras sucias...
las noches en la misma plaza, comida sana, casera, mozos lindos y cerveza negra...
las siestas abajo de un árbol inmenso, entre flores y hormiguitas, descalzas, comparando nuestros pies recortados contra el cielo...
los viajes en colectivo, canciones, ventanillas, viento, fotos, risas...
ese libro que leíste en un día, esas historias de China, amor, odio, budismo y hojas al viento...
la media noche en el Valle, a la orilla de la ruta, silencio, luna, nobes descosidas, río, tierra, piedras y altas montañas de colores...
bajar del auto todos sucios, radiantes, sedientos, short y lentes, queriendo ver todo y probar todo, la gente, las fotos...
la noche con tu amigo/hermano, en ese barcito en Purmamarca, música, teatro, cerveza, ensalada, empanadas, gente amiga...
el pacto con esa persona especial, esa sensación de seguridad y confianza desde los 4 años, esa amistad retomada...
ese primer contacto, esa persona que te hizo especial, esos besos, esa oscuridad, música, sándalo, piel y pudor...
esas mañanas de soledad, mate y sol, en tu casa, todos duermen, todos se han ido...
esa planta que amás, verla crecer y dar flores y frutos...
esa hora, que fueron dos, a ese cerrito, de esa cruz, esa vista de ese pueblo, ese jurar íntimo que ahí moriría...
Gaia, ese nombre, esa nena, la convicción de que ahí quisiera ver a mi hija crecer...
ese libro maravilloso que llegó en el momento justo...
ese recital en ese bar, de esa banda que tanto quisiste ver, que tanto bailaste...
ese momento en el que conociste todo, ese arroyo, esos pies descalzos en la tierra húmeda, esa risa incontenible, esa seguridad, esa unión con el Todo...
ese cansancio de querer que nunca acabe, esa espera en la plaza, las dos mil vueltas del burrito...
ese valle, ese río, esas plantas, esa isla, esos lugares que después soñarías...
la capilla Buffo, lugar que tanto anhelaste conocer y que, finalmente, te enamoró, te capturó, esa grandeza, esa maravilla, esa omnipresencia, esa sensación del Todo en el Uno, esa verdad, esa belleza, increíblemente superior...
ese escurrir de los últimos hilos de lluvia por las plantas...
esa humedad hermosa, que a las hierbas da amor y alimento...
ese niño sano y fuerte, que con sus manitos repetía paz y amor...
esa persona que tanto quisiste conocer...
esa humilde sensación del todo, en ese cerro, de pequeñez y de grandeza, del universo...
esas tardes en cama, enferma, devorando libros....
esas tardes de julio, con esas personas, esa información reveladora....
ese decir, soy yo, soy plena, en esas lágrimas, ese peregrinar simbólico, el destino de tu vida...
esa sensación de soledad y angustia, la muerte de ese ser tan querido, tu ángel de la guarda....
la vida es un campo de estrellas, somos polvo, somos Todo y somos solo Uno. Somos polvo de estrellas, de ellas venimos y hacia ellas vamos. Al Universo pertenecemos, así como lo contenemos, contenemos todo. Somos germen de grandeza, somos puros y somos vírgenes. Somos universales, somos hijos del tiempo. La vida transcurre y nosotros moriremos, morirán ellos, pero quedaremos, seremos siempre una estrella en el cielo, que, como ellas cuando mueren, dejaremos estela. Somos la estrella, la nova, la fusión. Somos energía y materia. Somos caos y somos un orden superior divino. Somos entidades superiores. Somos vacas y perros, somos cosmos y somos díos de eternidad. Somos devenir, existencia, somos eternos. Somos finitos en esta realidad, somos universales en el Todo. El que muere, no muere, y el que vive, no está vivo.